Homenaje a Gato Pérez

Marzo 31, 2009 by Adela Castellanos  
Filed under Noticias

 Barcelona vuelve a rendir un homenaje al felino musical más enamorado de ella: El Gato Pérez. Este 1 de abril, a las 00:30, se celebrará en la sala Apolo un multitudinario homenaje al gran Gato Pérez. El cartel deja claro su objetivo, invitarte a rumbear a ritmo felino. Para ello, cuentan con la actuación de algunos de sus más ilustres amigos y admiradores del añorado músico. Así la banda Derrumband acogerá a diversos cantantes en este recorrido por la obra del genial artista: Adrià y Ruben (La Pegatina ), Dani Txarnegö ( La Familia Rústika), Josele Sangüesa (Caníbala), Joan Garriga ( La Troba Kung-Fú ), Jaime ‘El Negro’ (Palo Q’sea), Carlos ‘Payo Yeyé’ (El Tío Carlos), Carme Canela (Carme Canela & Trío), Xavi Ciurans (Gertrudis), Rafalito Salazar (Ai Ai Ai), Irene Atienza (SaravaCalé), Kike y Sito Jaleito (Jaleo Real), Manel Joseph (Orquesta Plateria), Carles Mestre ( La Sinfònica de Gavà), Beto Bedoya (BarXino)

 El evento está organizado por Producciones Rústikas, con la colaboración de Canibal Sound System, Sant Gaudenci, Radio Chango, CalaRumba, Txarly Brown y RumbaClub. www.myspace.com/familiarustika 

Gato Pérez: el músico que llegó de ahí para cantar la rumba de aquí con otro sabor

 Javier Patrició Pérez

fue un argentino que llegó Barcelona a finales de los 60 para encontrar en la rumba catalana su estilo, y a la que acabó renovando, siendo pionero en realizar ejercicios de mestizaje, hasta entonces nunca vistos. Mezcló rumba, milongas, rock, boleros… Y se atrevió además, a hacerlo en catalán.

  Como felino que fue, callejeó la ciudad condal como nadie, fascinado por su “movida cultural”. Gato Pérez siempre quiso dedicarse a la música. Y así lo hizo, contra viento y marea, y cantó y compuso como quiso. Su primer grupo fue una banda de country-rock muy peculiar llamada Sloblo. Después comenzó a escribir canciones en inglés y formó dos grupos más: Gato y Secta Sónica. Gato buscaba poder contar en tres minutos las cosas que le sucedían y veía a su alrededor, pero no daba con la fórmula.

Festes de Gràcia 

Agosto de 1977. Gato se va de fiesta a las Festes de Gràcia y descubrió la rumba catalana y a sus artistas gitanos. Gato Pérez encontró en la rumba catalana su lenguaje y en 1978 editó “Carabruta”, un disco que llegó a cantar en la mítica sala Zeleste. El cantante comenzó a conectar con el público y también con la prensa. Su segundo trabajo, “Romesco”, sale en 1979, con canciones como “El ventilador”, “Todos los gatos son pardos”, “El sabio” o “Rumba dels 60s”, un himno dedicado a Barcelona. Fue un Lp con sabor a rumba, milongas, habaneras, candombe…y en el incluyó temas escritos en castellano y en catalán. Como siempre sus canciones buscaron ser crónicas e instantáneas de su Barcelona.”Romesco” funcionó bien y la discográfica EMI le fichó.

En 1980 publicó, “Atalaya”, el disco que mayor éxito le dio a Gato tanto en España como en el extranjero. Este disco contiene su canción más popular y versionada: “Gitanitos y morenos” ¿Quién no ha cantado alguna vez el “Y ahora vengo yo a cantar con sabor aunque no sea moreno”?

Demasiado corazón

En 1981 Gato Pérez sufrió un infarto. Su desde entonces delicado estado de salud, no le robó el humor y en 1982 publicó “Prohibido maltratar a los gatos”, un disco que advierte en la carátula que está enteramente grabado «bajo los efectos del agua mineral sin gas». Fue un disco menos bailable, pero lleno de buenas letras. En 1983 editó un disco, “Flaires de Barcelunya”, enteramente en catalán, que no contó con una buena distribución. Las canciones hablan de su ‘Barcelunya’: los africanos que trabajan en el Maresme, los ‘hereus’, los barrios y calles históricas de Barcelona… “Música” fue su siguiente trabajo y se estrenó en 1984 con versiones y algunos temas nuevos.
Los problemas de salud le acompañaron hasta su muerte en 1990. Sus deficiencias coronarias no le permitían actuar más de una hora y no tuvo más remedio que dosificar sus discos. Sus últimos trabajos fueron un funky “Ke imbenten ellos” (1984),

(1986), la banda sonora de la película “La rubia del bar” (1986) de Ventura Pons, “Ten” (1987) y en 1990, “Fenicia”. Desde su muerte, Gato Pérez ha sido objeto de numerosos homenajes. Para el repertorio del cancionero popular han quedado canciones como: “Ja soc aquí”, “Viejos automóviles”, “La rumba de Barcelona”, “El ventilador” ,”Rumba del’s 60″ , “Todos los gatos son pardos”, “La curva del Morrot” , “Gitanitos y morenos” , “Se fuerza la máquina” , “La rumba de aquí” “Luna brava” , “Quise ser tu amigo” , “El mismo de antes”. dirigió en 2003 un documental acerca de su vida, titulado ‘El gran Gato’. Para su presentación, y bajo el título de “Gato Pérez vive“, el director escribió una emotiva y personal biografía de este gran músico.
 
Ventura Pons

 
 

Para más información: www.vespito.net/gato/

 

“Nuestro Gato Pérez, (Buenos Aires, 1950 – Caldes de Montbui, 1990), compositor, letrista y cantante, gordito, con cara de ensaimada, llegado de joven de ultramar, agitador y cronista musical de las décadas de los 70 y 80 de Barcelona, tenía, además, la firme voluntad de ser afortunadísimo en el amor. Según cuentan los íntimos, nadie lo vio nunca sin estar enamorado, ni nunca libre de las intransferibles penas de ese estado. Sus canciones contaminaron a una generación que buscaba la felicidad en sí misma y en su libertad —«El mundo es una caja de sorpresas, que se abre con total facilidad, no le tengas miedo a la locura, si te acerca a la felicidad»—, y su realización en el amor a lo cercano, a los paisajes, al aire de una urbe que «como una estrella lejana, huye de la frivolidad.

Si toda película se basa en explicar una historia, cuanto más buena mejor, la de Gato me (nos) sirve para ahondar en parte de nuestras vidas y tiempos recientes, terrenos olvidadizos para muchos, a los que volvemos con gran emoción, con un poco de distancia y sin ninguna nostalgia. Con el recuerdo y el legado de Gato retomamos el pulso de unos años vividos intensamente, cuando soñábamos ser felices en un mundo que deseábamos cambiar mucho más de lo que al final resultó. «Sí, amigos, la vida es tal como aquí se cuenta. Esto es lo que me espera. Hay que saber derrotar el dolor con el placer y el pensamiento. Hay que seguir sintiendo contra todos y contra todo. Hay que saber que uno está solo». Dejar que su familia, sus músicos, sus amigos, los gitanos… hablen de Gato, escuchar 15 de sus maravillosas canciones en un mítico Zeleste reinventado, nos sirve para conocer su inmensa libertad, su falta de pudor, su desafío a la ortodoxia cultural dominante, su amor por las raíces populares de la música, su enamoramiento de una ciudad contradictoria, su pasión vital.. Todo lo que conforma la vida con sentido que universaliza al personaje.

Gato auténtico. Gato indagando en nuestras raíces que convierte en sus raíces, buscando en una cultura popular, con sabor de barrio, en un lenguaje que es tesoro antiguo, distante en el recuerdo, perdido en la memoria y que guarda un ritmo la especie que siempre es natural…. Impresiona la capacidad de adaptación que muestra a un género ajeno, él que procedía de los años dorados de Buenos Aires y que adoraba el jazz y el rock. Pero, Gato, libre como nadie, es capaz de saltarse las convenciones imperantes, reivindicar hacer lo que le da la gana, creando un espacio poético, único, personalísimo cuya vigencia no se la ha llevado ni comido el viento ni el vacío que creó su pérdida.

A Gato no le fue fácil la vida. Quizás ahora, una década después de su muerte, sería reconocido como el poeta rey de su estilo. Soñó y convirtió la rumba catalana, el género por excelencia del mestizaje, del cruce mendeliano entre culturas, en el folklore urbano de Barcelona, la ciudad mediterránea que lo había acogido. Sin embargo su obra trasciende, culta e inspirada, los límites de la rumba. La evolución de la música popular en los últimos años le da la razón en su apuesta, pero como todos los creadores que han ido por delante de los gustos del momento y que prescinden de los dictados de los mandamases de la moda, pagó un precio alto por su libertad creativa. Se lo pusieron difícil, como a tantos otros artistas, y como muchos otros grandes forzó la máquina en su empeño y el corazón le dijo basta. Demasiado pronto.

Quizás creó una música demasiado triste para ser bailable o demasiado bailable para ser moderna e infinidad de veces estuvo a punto de tirar la toalla y buscar un trabajo más sedentario. Pero siguió en la brecha, luchando hasta el final. De Gato y también de nosotros mismos, tal como era, tal como éramos, va el sentido de esta película. «Qué nos va a pasar ahora, qué más nos puede ocurrir en este circo caliente, que debemos compartir. Lo que va a pasar mañana, lo que puede suceder, renovar las ilusiones para no desfallecer”.

Gato x gato”

 

 

 

 

Vender mi coche
Loading...